Érase una vez Isla Pingüino

Isla Pingüino: historia y naturaleza en la Patagonia.

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Érase una vez Isla Pingüino, una pequeña isla rocosa con un faro abandonado. Antaño refugio de feroces cazadores de leones marinos, ahora sus muros derrumbados y sus hierros oxidados sirven de hogar temporal para los pingüinos que, cada año, llegan a formar sus diminutas familias.

La naturaleza ha retomado el control de Isla Pingüino. El único rastro humano entero que queda permanente en la isla es la placa solar que hace funcionar el viejo faro. Y sólo unos cuantos curiosos nos asomamos, de vez en cuando, como meros observadores de un espectáculo natural sin par.

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Al pisar tierra, nos reciben los pingüinos de Magallanes. Tranquilos y curiosos, nos observan desde la playa. Entran y salen del mar con sus trofeos de pesca. Tierra adentro, sus parejas incuban los huevos y cuidan los pichones. Machos y hembras se turnan en estas tareas.

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Pero también es época de anidación de otras aves celosas de su territorio. Con la guardia baja, las enormes skúas nos sorprenden y se abalanzan sobre nosotros a toda velocidad, rozándonos la cabeza. Nos recuerdan que aquí ellos son los que mandan. Nos vigilan porque entre las rocas y la escasa vegetación de Isla Pingüino hay nidos con huevos y crías de todo tipo de aves.

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A lo lejos se escuchan –y se huelen- los leones marinos. Los machos más viejos y los más jóvenes conviven en la playa con algún elefante marino despistado. Avanzamos en silencio y agachados para poder observarlos más de cerca sin provocar una estampida. ¡Lo logramos!

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Subimos hasta la parte más alta de la isla y observamos sus límites en todas direcciones. A continuación, nos dirigimos a la zona más escarpada, donde más recientemente ha llegado otro tipo de pingüinos, los de penacho amarillo. Con un peinado muy peculiar y sus mechas de color amarillo, estas minúsculas y simpáticas criaturas, brincan de roca en roca en búsqueda de material para construir sus nidos.

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Para descansar, se echan un chapuzón en las piscinas naturales que se han formado entre las rocas. A nosotros, nos faltan ojos y tiempo para asimilar la belleza que nos rodea.

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Es hora de irse. Pero en la isla no hay muelle, así que con dificultad, avanzamos sobre las resbaladizas rocas que la marea ha dejado al descubierto e intentamos no caernos. Finalmente, disfrazados con unos coloridos salvavidas que nos quedan demasiado grandes, saltamos como podemos al interior de la lancha. Los cormoranes se ríen de nosotros desde lo alto de los acantilados.

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La lancha se aleja y hacemos un esfuerzo de memoria para asegurarnos de recordar cada detalle de esta hermosa experiencia. Pero aparecen los delfines y nos distraen. Nos siguen, o más bien, nos guían de regreso a casa.

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Datos prácticos:

  • Isla Pingüino se encuentra a 21 km al sudeste de la ciudad de Puerto Deseado.
  • Visitamos Isla Pingüino gracias a Darwin Expediciones. Roxana, Javier y Ricardo son el equipo perfecto para conocer toda esta región, incluyendo también Ría Deseado. Conocen, respetan y cuidan la isla y todo el entorno como un tesoro y transmiten su pasión por su trabajo.
  • La excursión dura 7 horas y tiene un costo de 1600 pesos argentinos por persona, con lunch incluido.
  • Para los que acampamos en camper, Puerto Deseado es muy seguro y tranquilo, hay dos cámpings y, si preguntan, es posible quedarse a acampar en el estacionamiento de Darwin Expediciones.

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