Semuc Champey y Chichicastenango

Semuc Champey y Chichicastenango son dos de los lugares más bonitos y visitados de Guatemala, aunque no necesariamente los más fáciles de acceder.

Una cosa nos quedó clara este día: pregunta mínimo a tres personas antes de aceptar la primera respuesta sobre el estado de las carreteras como válida. Hay quien no sabe, pero no quiere admitirlo y entonces, acabas como acabas… Nuestro intento de ir de Raxruhá a Lanquin por la carretera 5 vía Chabilchoc fue un intento fallido, aunque nos habían dicho que estaba asfaltado hasta el Pajal (información que coincidía con la última versión de la Lonely Planet), la carretera se convirtió en camino de tierra y quienes pasaban en moto nos dijeron que el último tramo antes de llegar al Pajal estaba tan malo que incluso algunos coches 4×4 se quedan atorados a veces. Así que media vuelta.

En Ruta (4)

Ese día queríamos llegar a Lanquín pero solo logramos llegar a Cobán. Allí dormimos en el Parque Nacional Las Victorias y al día siguiente llegamos, por carreteras asfaltadas, hasta Lanquín. Éste es el último pueblo accesible “fácilmente” antes de Semuc Champey- la verdadera razón por la que todos visitamos esta región y el lugar que algunos llaman el rincón más bonito de Guatemala (no en vano). Nos instalamos en El Retiro Lodge, unas cabañas con mucho encanto al lado del río. El hotel organiza actividades como tirolesas, descenso en llantas por el río e incluso salidas a Semuc Champey, aunque nosotros decidimos ir por nuestra cuenta para poder llegar allí más temprano e ir a nuestro ritmo- además de ser más barato.

Fuimos a Semuc Champey en transporte público. Salimos a las 7 de la mañana del lodge y no nos hizo falta ni llegar al pueblo, rápidamente uno de los transportes públicos nos vio y nos gritó para que subiéramos atrás de la camioneta ¡Qué bueno que no llovió!

Semuc Champey (10)

Semuc Champey es realmente precioso. Vale la pena subir (y mucho) primero al mirador y una vez cansaditos y sudaditos descender a las piscinas naturales del río. El río en esta zona baja con mucha fuerza pero, de repente, se hunde y pasa por una cueva mientras que en la superficie quedan unas piscinas naturales de aguas color turquesa donde uno puede echarse un chapuzón. Aunque no sea fin de semana- nosotros fuimos un lunes- las piscinas se llenan y los gritos y risas de la gente empañan la tranquilidad y el encanto de ese lugar en soledad. Así que nuestra idea de salir temprano por nuestra cuenta fue la acertada. Al regresar, nos detuvimos a comprar en el mercado de Lanquin, repleto de colores y curiosidades.Semuc Champey (25)

 

Nuestra siguiente parada era Chichicastenango. Teníamos que regresar a Cobán y, desde allí (esta vez investigamos a consciencia), teníamos 2 opciones: dar una vuelta de 6 o más horas por ciudad de Guatemala o hacer muchos menos kilómetros (y unos 25km de terracería) por Uspantán. Todos nos recomendaban la segunda opción y es la que tomamos: ir por Santa Cruz Verapaz y a partir de San Cristobal Verapaz tomar unos 25 km de camino de tierra y derrumbes. Esa noche dormimos en Uspantán y una vez allí leímos que la Lonely Planet describe ese tramo, casi casi, como la carretera de la muerte ¡qué bueno que no lo leímos antes porque la verdad es que, aunque incómodo, no fue tan grave! El tramo que le llaman el derrumbe, hace unos años, se cobró muchas vidas de trabajadores que, construyendo la carretera, colocaron un explosivo donde no debían. Desde entonces, nadie se ha atrevido a continuar la carretera más que algunos lugareños y lugareñas que la arreglan como pueden y piden una colaboración a los que pasamos.

Sayaxché (3)

Uspantán es una región que pasamos demasiado rápido. Rigoberta Menchú es de esta zona de Guatemala y desde el pueblo se pueden hacer excursiones a algunas aldeas interesantes. Sin embargo, teníamos prisa por llegar a Chichicastenango dado que el mercado solo ocurre los jueves o los domingos.

Desde Uspantán empieza la bajada – asfaltada- y en Sacapulas se nos calentaron los frenos y dejaron de funcionar justo al terminar la bajada. ¡Jaja! Nos fuimos a comer mientras los dejábamos enfriar. Luego, seguimos bajando hasta Chichicastenango.

Llegamos el miércoles por la tarde y dormimos en el hotel El Arco. Hay que tener en cuenta, al escoger alojamiento, que al día siguiente el mercado abarca muchas más calles y puedes no poder mover el coche hasta que termine el mercado.

Visitamos el mercado por la mañana. Es una explosión de colores y olores. Aunque muchos puestos ya están dedicados a los suvenires para el turismo (poco) hay muchos otros que no, en especial la parte de comida y telas. Las escaleras de la Iglesia de Santo Tomás se llenan de vendedores y chamanes. Aunque no observamos los impactantes rituales mayas de San Juan Chamula (en Chiapas- México) no deja de ser curioso de ver también.

Para llegar al Lago Atitlán la bajada continúa y, dado el episodio con los frenos en Sacapulas, fuimos parando de vez en cuando. Paseamos y comimos en el pintoresco pueblo de Sololá antes de la bajada final hasta Panajachel, donde otros viajeros con otra combi que conocimos en Antigua ya nos habían dicho que a ellos también se les habían calentado los frenos justo en ese tramo. Por suerte ¡todo salió bien!

Sacapulas (2)

Datos prácticos:

  • El retiro lodge, en Laquin, permiten acampar en la camper en su diminuto estacionamiento. No sabemos el precio porque compartimos una habitación de 3 con mi madre. En este lodge hay desde dormitorios con baños compartidos a cabañas de todo tipo. Otra opción en Lanquin para acampar es en las grutas. Si viajas en 4×4 o en transporte público y tienda de campaña se puede acampar cerca de la entrada de Semuc Champey.
  • En Chichicastenago hay pocos alojamientos con estacionamiento. Nos quedamos en El Arco. Un poco caro para nosotros pero las habitaciones son preciosas, decoradas con todo tipo de telas de colores y figuras de madera, y amplios balcones con vistas. Tiene estacionamiento seguro. 300 quetzales una triple.
  • En Uspantán nos quedamos en la Posada Doña Leonor. Triple: 180 quetzales. Con estacionamiento seguro. Habitaciones amplias y limpias.
  • Para detalles sobre las carreteras leer el texto.

Y aquí nuestra ruta:

2 thoughts on “Semuc Champey y Chichicastenango”

  1. Muy buen relato. Fueron unos dias maravillosos. Realmente es un espectáculo disfrutar de las aguas, sonido, color, selva, baño… que envuelve Semuc Champey. I com vaig gaudir de la baixada per riu amb el tub, llantes o com es digui!!!
    Como yo no conozco Chiapas, el mercado de Chichicastenango me pareció fascinante, la gente con sus trajes tradicionales, en especial las mujeres y niñas, los colores de los tejidos, los olores de las flores, frutas, las ofrendas y la amabilidad de sus gentes, haciendo que en ningún momento te sintieras extraño paseando por sus paradas y sin acoso para vender. Pocos turistas por cierto.
    La kukis…y sus ocupantes…un encanto.

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