Antigua Guatemala

Frontera México-Guatemala:

¡Por fin estamos en Guatemala! Sin embargo, fue una verdadera pesadilla pasar la frontera de México a Guatemala ya que la tarjeta de circulación (impuesto anual de vehículo) de la “Kukis” estaba caducada (2014) y no porque no quisiéramos (o intentáramos en repetidas ocasiones) pagar los $330 pesos (aprox. $22 dólares) del impuesto- el problema es que en México debes pagarlo en el estado que te corresponde – en nuestro caso Quintana Roo – y por Internet no se pudo ni en enero, ni en febrero, ni en marzo de 2015…y desistimos. Así que en la frontera teníamos dos opciones: regresar a Quintana Roo y pagar (¡Noooo!) o intentar – otra vez- pagarlo online. Ni la una, ni la otra.

Entonces… ¿Qué hicimos? Empecemos desde el principio: pasamos la frontera mexicana fácilmente- sellaron el pasaporte, y a los gatos y a la “kukis” ni caso, “total, ya se van…”, cobrar el impuesto de la tarjeta de circulación o no, no pareció importarles. Al entrar a la frontera de Guatemala tienes que pasar dos trámites: sello de pasaporte y aduana; el primero controla el tránsito de personas y el segundo cobra el impuesto de entrada para extranjeros, mercaderías, mascotas y vehículos. Por cierto, cuidado con los “tramitadores” que se te acercan para “ayudarte”, estas personas se ganan la vida así, pero abusan de la confusión de los viajeros: cuando le pregunté al primero cuánto me cobraría por “ayudarme”, dijo: “sólo dame para el refresco”; mi siguiente pregunta fue: ¿cuánto es eso?, dijo: “pues 200 quetzales está bien” (aprox. 30 dólares) respuesta: “Gracias pero prefiero hacerlo yo solo y será mejor que no tome refresco en tu país porque me iré a la quiebra rápido” (guiño, guiño).

Una vez con la agente de la aduana de Guatemala, después de pagar por la “fumigación” del vehículo, nos dijo que todo estaba bien excepto nuestra tarjeta de circulación expirada y que NO nos dejaría entrar así, ¡vaya ahora resulta que Guatemala se encarga de controlar las finanzas de México! y además nos tocó la única honrada de toda la frontera (recordando lo que algún que otro viajero nos contó acerca de la inmensa corrupción que existe en la frontera). ¡No podíamos creer que por eso se vieran en riesgo nuestros planes! Con sutiles insinuaciones le hacíamos ver si existía alguna otra manera de poder arreglar este pequeño problema – sin éxito alguno. Sólo nos recomendaba intentar pasar por otra frontera donde ella creía que podían hacer “excepciones”, pero ella no. Total, a 37°C y una humedad espantosa, después de intentar pagar online desde Guatemala (nosotros sí podíamos pasar, pero el vehículo no) y morir en el intento porque -una vez más- la página de hacienda para pagar online no funcionaba, tuvimos que regresar a México, al pueblo fronterizo Ciudad Hidalgo, para ver la menara de solucionar el pequeño problemón.

Solución: imprimimos el formato de pago bancario (en un momento de suerte y lucidez de la dichosa página web) y fuimos al banco más cercano a pagar los $330 pesos. Volvimos a la frontera y mostramos que el pago estaba realizado y, sin más que decir, finalmente nos dejaron pasar después de casi 4 calurosas horas de trámites. ¿Y los gatos? –“Bien gracias”, ni caso les hicieron a pesar de que supuestamente piden certificado médico de salud de no menos de 10 días y vacunas al día. El policía, casi sin voltear a ver el vehículo, levantó la barrera y ¡tachán! entramos a Guatemala con gatos, fruta y un montón de otras cosas que se supone que no debes pasar.

En Guatemala:

Para llegar a Antigua, recorrimos una maltratada y transitada carretera hasta llegar a Quetzaltenango, ciudad caótica y polvorienta, donde dormimos en un auto hotel ($100 quetzales) y por fin, pudimos tomar una buena ducha caliente y dormir a pierna suelta. Al día siguiente nuestra misión fue llegar hasta Antigua Guatemala para reunirnos con mi suegra que nos acompañará durante 20 días. A partir de allí, la carretera no sólo mejoró sino que fue una de las mejores carreteras de montaña que hemos visto, lo que creíamos que sería un suplicio resultó ser una viaje muy bonito en la montaña, entre hermosos paisajes y gente vestida con coloridos huipiles indígenas.

En Antigua, mi suegra se hospedó en el hotel Las Piletas ($180 quetzales + 12% de IVA por día) y nosotros en el patio… es decir, en el enorme patio trasero de la policía turística. En el mapa turístico, este lugar está señalado como un camping, en realidad, es un estacionamiento y cuartel de la policía turística, pero de manera gratuita te dejan estacionar tu coche, dormir ahí y hacer uso de sus mugrientos baños y duchas. No era el lugar más idílico pero para nosotros más que suficiente, ¿Dije gratuita? Bueno casi, ya que el policía que nos atendió nos dijo que recibían contribuciones que servirían para comprar focos, lápices, libretas, etc. Así que decidimos “contribuir” con $40 quetzales por los dos días que nos quedamos y valió la pena ya que allí conocimos a varios viajeros de ruta por Guatemala. Fue lindo ver a parejas de viajeros embarcados, como nosotros, en esta increíble aventura…nosotros que nos sentíamos tan únicos y ¡zas! Te das cuenta que hay más personas con la misma necesidad de conocer lugares diferentes y ¡viajando en combis amarillas!

Antigua Guatemala (3)

Antigua Guatemala es un bonito lugar aunque pensábamos encontrar un ambiente más parecido al de San Cristóbal de las Casas, lleno de rincones para comer, tomar un café, plazas, mercadillos y demás; ¡Sorpresa! No fue así… es una ciudad bonita con algo de todo eso, pero no reunía la vidilla cultural o de viajeros mochileros o de larga durada que esperábamos, más bien es un lugar donde muchos estadounidenses pasan algunas semanas aprendiendo español. Sin embargo, conforme recorres Guatemala te das cuenta que es uno de los lugares a visitar ya que no encontrarás ninguna otra ciudad con el toque de Antigua, el resto de ciudades medianas son el resultado de un ajetreo de tránsito de personas y mercancías en un inmenso caos, aunque hasta cierto punto, en un caos lleno de detalles a apreciar.

Antigua Guatemala (2)

De Antigua Guatemala en dirección a Livingston realizamos escala en Río Hondo (en un hotel al lado del río Motagua por Q150 tres personas) y en Río Dulce (Bruno’s Hotel: habitación sencilla Q200, acampar Q50), para de allí salir a Livingston en lancha en un trayecto de 2 ½ hrs. El trayecto es precioso y la carretera se encuentra en muy buen estado. El trayectoria en lancha de Río Dulce a Livingston es espectacular en varios puntos: la isla de los pájaros, un poco el castillo y, sobretodo, antes de llegar a Livingston, el tramo de río entre montañas recubiertas de una densa selva que da la sensación de estar adentrándote a un mundo perdido. El precio de la lancha lo pactamos con un lanchero local en Q200/persona, pagamos Q600 en total, de esta manera puedes ir más a tu ritmo, en cambio el sistema de trasporte oficial cobra parecido, es masificado y limita los tiempos.

Livingston (2)

No tuvimos el clima deseado en Livingston, el mar estaba picado, la playa no existía y ese domingo parecía ser día de borrachera ya que los habitantes (afro-guatemaltecos de la etnia garífuna) estaban bebiendo ya a las 12 del mediodía en cantinas a ritmo de reggae. A un costado, los templos ofrecían misa al unísono. Interesante es ver la vidilla local fuera totalmente del contexto de la Guatemala indígena o urbana, aunque a nuestro parecer el recorrido en lancha resultó lo más gratificante.

Livingston (1)

Datos prácticos:

– Para llegar a Bruno’s Hotel, en Rio Dulce, pasado el puente hay que girar a la izquierda y pasar por debajo del mismo puente. El hotel está enfrente del río, cuenta con piscina y restaurante.

 

2 thoughts on “Antigua Guatemala”

  1. La suegra, mamá de Eva..jeje, Alba, llegué a Antigua desde Barcelona.

    El hotel Las Piletas fué el lugar del reencuentro, que emoción después de casi un año, abrazarnos, contarnos, pasear por una ciudad tan linda como Antígua y poder planear y disfrutar juntos de un viaje, el mio más modesto de 20 días!!!

    Al día siguiente después del desayuno y planear el viaje, voy al encuentro de los 3 lindos gatitos y de la ya famosa Kukis. Que mejor que un almuerzo preparado con mucho amor en la kukis, en el enorme patio trasero de la policía turística, como dice Carlos. Pero que importaba esto…sabía a gloria!!!

    Tomamos un tuc-tuc y hasta el mirador para contemplar la ciudad.. paesos y más paseos, centa y al dia siguiente, ya si, esto va en serio, me recogen con la kukis i empieza la aventura por Guatemala.

    Un placer..ya iran leyendo….mi advertencia es….volveré en otro pais, otro lungar donde se encuentren mis 5 amores, Eva, Carlos, Nino, Nuix y Cachito…..ah!!! i la Kukis.

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