De la Costa Peruana a los Altiplanos Andinos

Acostumbrados a la abundancia de la selva, nuestra percepción de Perú cambió de golpe al toparnos con el árido desierto de la costa peruana. Durante horas, recorrimos infinitos paisajes de prácticamente NADA. La carretera panamericana discurre entre montañas de arena, desechos plásticos, pueblos polvorientos y, de vez en cuando, se asoma el mar. Nos esperaban semanas de comer tierra y acumular polvo en la kombi.

¿Y los gatos? ¡Felices!…de revolcarse en la arena y llevársela a casa para tener su mini-desierto ¡en el sofá de la kombi! (menos Cachito que es como yo y no le gusta la arena).

Pero, como sucede a menudo, no todo es lo que parece y, cada algunos cientos de kilómetros, Perú nos ha vuelto a sorprender:

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Para empezar, resulta que algunas de las enormes montañas de arena y lodo son huacas, es decir, pirámides pre-incas. En Chiclayo, visitamos las pirámides de Túcume y los mausoleos reales de Sipán, y sus respectivos museos.

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Mientras caminábamos en este árido paisaje, nos asombró la enorme diversidad de aves. De hecho, el hombre búho era un Dios del inframundo en el que creían los mochicas ¿tendría algo que ver con todos los búhos que vimos custodiando las tumbas?

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Y en Trujillo, visitamos el sitio arqueológico de Chan Chan y su diminuto museo del sitio.

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En Huanchaco pasamos varios días tranquilos frente al mar a la espera del festival aéreo y la tradicional fiesta de San Pedro y San Juan, durante la cual los ancestrales caballitos de totora (como los del lago Titicaca) salen al mar para festejar el patrón de los pescadores.

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Hoy en día, estas rudimentarias embarcaciones todavía se usan para pescar e incluso para practicar algo parecido al surf.

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A continuación, llegamos a Lima y, como de costumbre, no duramos mucho en la capital. Visitamos buenos amigos, reparamos varios equipos, compramos piezas para la kombi y continuamos la ruta. Gracias a Fernando y a David (de Drone Dreams Perú), por hacernos el paso por la capital mucho más fácil.

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Nuestro siguiente destino: el Parque Nacional Paracas. La primera reserva marina del Perú. Nos esperaban un sinfín de acantilados repletos de aves y enormes grupos de delfines cerca de las playas. Un regalo para los ojos.

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En Paracas acampamos tres noches en el parque y sentimos que no fue suficiente. ¡No te pierdas el video!

Por si no habíamos tenido suficiente dosis de arena, nos detuvimos a pasar una noche en Huacachina, un pequeño pueblito situado en medio de enormes dunas con su lago en el centro, a modo de oasis. Nuestra intención era pasar la noche y tomar un par de fotos. Pero, sin tiempo para pensar, nos ofrecieron un tour en buggy a buen precio ¡y nos apuntamos! En poco tiempo estábamos gritando de la impresión de descender a toda velocidad por las dunas ¡en buggy y en una tabla en la arena!

Para terminar con las actividades en el desierto, nos quedaban las famosas líneas de Nasca y las líneas de Palpa: antiguos geoglifos que se encuentran en las Pampas de Juamana, trazados por la cultura Nazca, alrededor del siglo I. Según se dice, a pesar de mil teorías acerca de seres extraterrestres, se trata de un paisaje sagrado diseñado para la adoración del agua y de la fertilidad. A falta de presupuesto para pagar la avioneta, tuvimos que contentarnos avistando las pocas figuras que se pueden ver desde dos miradores.

Figuras antropomorfas (Líneas de Palpa):

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Según dicen, una rana (Nasca):

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Recorrimos unos cuantos quilómetros más de desierto hasta llegar a la bella Arequipa, la segunda ciudad más grande de Perú. A continuación, superamos la hazaña de cruzar los altiplanos andinos. Entre rebaños de llamas, alpacas y vicuñas, flamencos rosados y gaviotas andinas, conducimos a 4900 metros de altura y entre volcanes humeantes, todo ello para llegar a Chivay, el diminuto pueblito que sirve de puerta de entrada al Cañón del Colca.

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El Cañón del Colca es el segundo cañón más profundo del mundo, y sus acantilados y sus cielos son el dominio de los cóndores. Estas enormes aves se dejaron admirar y nos dieron un verdadero espectáculo en el mirador de la Cruz del Cóndor.

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¡Y ahí va todavía otro video!

Datos prácticos:

  • Túcume y Sipán: Se puede dormir en los estacionamientos de ambos museos de manera segura e incluso usar los baños de las instalaciones mientras están abiertos.
  • En Huanchaco, acampamos en el hostal Casa Amelia. Precio: 30 soles/noche/vehículo, y un descuento del 15% por durar más de una semana.
  • Precio: 20 soles por persona para acceso y acampar 3 noches. Hay baños muy básicos sin duchas pero actualmente están ampliando las instalaciones del parque.
  • Huacachina: dormimos en un estacionamiento. El precio eran 10 soles, los cuales nos los descontaron a cambio de que compráramos el tour en buggy a precio de descuento. Tour en buggy: 2 horas, son 40 soles (precio regular). 1 hora 30 soles.
  • Mirador líneas de Palpa: 2 soles por persona.
  • Mirador líneas de Nasca: 3 soles por persona.
  • Pueblo de Nasca: acampamos en hostal San Marcelo por 15 soles por persona, pero no lo recomendaría.
  • Las noches que pasamos en el Cañón del Colca (+-4000 metros de altura) fueron frías. Acampamos en la calle en Chivay y al lado de una de las casetas de información en el Colca, donde fueron generosos al dejarnos conectar a la electricidad para conectar nuestra mini calefacción eléctrica ¡que nos salvó la vida!

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