Lago Atitlán

Tengo que reconocerlo, teníamos el Lago Atitlán idealizado. Aunque la vista del lago con los volcanes a su alrededor desde los miradores es bastante imponente, una mirada más cercana rebela los secretos “sucios” mejor guardados del lago.

Panajachel se ha convertido en una base turística con poco encanto y el lago es un ejemplo de lo que no hay que hacer ya que está contaminado hasta el punto en que casi no hay peces y, por ende, ninguna de las aves que repetidamente se encuentran en entornos naturales similares. Este enorme lago de 300 metros de profundidad en algunos puntos, tiene una historia triste de malas prácticas como la introducción de especies dañinas y la deforestación. El uso en exceso de pesticidas y detergentes y falta de plantas de tratamiento de aguas residuales, creó situaciones como el florecimiento de cianobacterias de 2009, una seria amenaza a la salud que se suman a la enorme presencia de coliformes en el lago.

Dicho eso, es muy interesante recorrer los pueblos que rodean el lago. En Panajachel pasamos tres noches y primeramente, nos detuvimos en el INGUAT (oficina turismo) donde nos dieron información sobre los precios y horarios de lanchas en el lago y nos dejaron claro que es mejor no acampar, según ellos los hoteles son más seguros y son baratos (ja! Ja!). A mí me dio la sensación de que o no les gustamos o a los campistas nos toman por locos.

Al día siguiente tomamos las lanchas públicas para ir a San Pedro la Laguna y después a Santiago Atitlán. Ninguno de los dos pueblos tiene un encanto en particular pero ambos tienen algo que ofrecer. En el primero, San Pedro, tomamos un tuk tuk para llegar al mirador y después visitamos el mercado. En Santiago de Atitlán primero fuimos a visitar el lugar donde vive una mujer Maya-Tz´utujil que con su curioso sombrero rojo enrollado en la cabeza fue una de las modelos que inspiraron la moneda de 25 centavos de quetzal de Guatemala.

senora-sombrero

A continuación, recorrimos un mirador, un memorial a las víctimas de la guerra civil de Guatemala y la casa de la familia que este año acoge a Maximón. En la mitología maya, Maximón es un brujo o ser sobrenatural que es venerado como “guardián protector” del pueblo tz’utujil por ser pueblo colonizado. Es un divinidad ancestral, tan antiguo como la existencia de los pueblos originarios. Su capilla improvisada se traslada de una casa privada a otra cada primero de noviembre. Los creyentes la visitan y dejan ofrendas de alcohol y tabaco, mientras pagan una cuota simbólica de cinco quetzales a la familia que tiene bajo su cuidado a la imagen.

Lago Atitlán (12)

El último día en Panajachel, visitamos la Reserva Atitlán y nos encantó. En esta reserva natural a orillas del lago se puede pasar un día entero disfrutando de múltiples actividades: senderismo, avistamiento de aves, monos araña y coatís, múltiples puentes colgantes entre increíbles paisajes, tirolesa, un mariposario y un acceso al lago.

Lago Atitlán (26)

La mañana siguiente emprendimos el viaje al volcán Pacaya. Una vez más teníamos 2 opciones para llegar: 1) ir a buscar la carretera CA1 y dar una enorme vuelta pasando por Antigua – no la tomamos. 2) tomar la que parecía ser la ruta más recta por Patzún. Preguntando, tomamos la opción 2 y CASI fue un error. La carretera cuesta abajo está repleta de hoyos y es muy irregular. Cuando ya parecía que la cosa mejoraba encontramos un cartel: “Puente destruido” y, a continuación, otro cartel: “paso por el río”. ¡¡¡¿cómo?!!! Uff… llegamos al río y no teníamos ni idea de qué hacer. La opción de volver atrás podía significar perder un día pero seguir adelante… ¿quién sabe? Así que esperamos un poco hasta que llegaron dos carros: una camioneta y un carro pequeño. Carlos le preguntó al de la camioneta y le contestó que sí pasábamos mientras nos indicaba por dónde. Pasó la camioneta, pasó el carro pequeño y PASÓ LA KUKS!! Ufff!!! Moraleja: vean las fotos y decidan en función del carro, pero si llueve, opten por la ruta larga.

En Ruta hacia Panajachel (2)

De allí empalmamos con la CA1 y fue un paseo hasta Antigua. Otra vez preguntamos en el INGUAT sobre los alojamientos cerca del Pacaya y la posibilidad de acampar. Una vez más nos dimos cuenta de que el INGUAT no se quiere arriesgarse y cualquier cosa que no sea un hotel y un tour contratado ellos no lo recomiendan. No nos sirvieron de nada. La aplicación iOverlander indicaba un balneario cerca del volcán Pacaya donde se podía acampar. Era caro pero en ese momento no encontrábamos más opciones y estaba oscureciendo. Al día siguiente, el guía del Pacaya nos dijo que en el mismo estacionamiento de la entrada al volcán duermen viajeros con vehículos como el nuestro de vez en cuando. Hubiera sido una opción más barata. El mismo guía dijo que es seguro.

Volcán Pacayá (5)

La visita al volcán Pacaya nos gustó mucho. No se puede ascender hasta el cráter porque está activo pero se llega cerca por una ladera. A lo largo del recorrido se observan las lenguas de lava de las anteriores erupciones y en lo alto hay una tienda con los productos más originales que hemos visto hechos con lava. Al inicio del ascenso te siguen personas con caballos por si los vas a necesitar. A nosotros no nos pareció un ascenso difícil (1 ½ de subida y ½ de bajada con 400 metros de desnivel). Pocos días más tarde conocimos un gringo en baja forma – con un poquiiiito de sobrepeso- que sí necesitó el caballo. Pobrecito… el caballo.

Volcán Pacayá (6)

Datos prácticos:

  • Precios de las lanchas en Atitlán:

De Panajachel a San Pedro: 25 quetzales por persona; De San Pedro a Santiago: 20 quetzales por persona; De Santiago Atitlán a Panajachel: 25 quetzales por persona.

Los precios ya son más caros para los turistas que para los locales y éstos coincidieron con los que nos dieron en el INGUAT. Sin embargo, intentaron cobrarnos más caro en un par de ocasiones y no lo permitimos. También a los turistas nos cobran por adelantado y a los locales les cobran al bajar de la lancha.

Una lancha privada por el lago para tres personas nos quería cobrar 500 quetzales por 3 personas. Decidimos que en nuestro caso nos salía más a cuenta tomar lanchas públicas.

  •  Panajachel:

Mini Hotel Riva Bella: 260 quetzales habitación triple. Parking al lado de la habitación. Habitaciones básicas tipo bungaló en un bonito jardín.

Reserva Atitlán: No acampamos pero aunque es caro valdría la pena. Son (por persona): 65 quetzales para entrar y 65 q para acampar. Baños, duchas y un entorno muy bonito. Actividades para un día entero: senderos, avistamiento de monos araña, puentes colgantes, mariposario y acceso al lago tipo playa. Información muy completa sobre el lago y las comunidades en paneles informativos. (Zip lines por precio adicional). Hay restaurante.

  • Balneario Turicentro Auto Mariscos: 80 quetzales por persona. Piscinas de agua caliente, baños y duchas, conexión de agua y electricidad para campers. Palapas. Se encuentra en la carretera GTM 9.
  • Volcán Pacaya: La entrada al volcán cuesta 50 quetzales por persona y el guía es obligatorio (150-200 quetzales).

Deja un comentario