Eje Cafetero y Valle del Cocora

¡Por fin llegamos al famoso eje cafetero de Colombia! Y no podíamos empezar de mejor manera que visitando una finca cafetera: Finca Guayabal, donde después de una calurosa bienvenida por parte de la familia, pudimos recorrer la plantación de café y conversar con sus trabajadores. Desde lo alto de un mirador observábamos el paisaje cafetero con una mezcla de admiración y tristeza. La belleza de finca y las magníficas oportunidades para observar aves contrastaban con un paisaje compuesto de parcelas modificadas completamente por el hombre; nos preguntábamos en cuál de los pocos árboles que quedan habitan los perezosos que los posters de la finca dicen que hay en esta zona.

Hacienda Guayabal, Colombia-6

Después de degustar un delicioso café, nos acercamos a los alrededores de Salento e iniciamos el recorrido visitando un lugar hermoso: el Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya (Quimbaya es el nombre de una etnia indígena que desapareció en 1700). Para mí, fue interesantísimo visitar este santuario antes de ir donde todo el mundo va: al Valle del Cocora, porque un lugar complementa al otro. En Otún Quimbaya acampamos en pleno bosque nuboso, al lado de un caminito de tierra, inmersos en una densa niebla y acompañados de los ruidos de los animales nocturnos. Al día siguiente, con una guía de la reserva, recorrimos parte del ecosistema natural de la zona y vimos, por primera vez de cerca, las palmas de cera que es el árbol nacional de Colombia, la palma más alta del mundo y símbolo del Valle del Cocora. Pero, a diferencia de allí, en Otún Quimbaya las palmas siguen reproduciéndose en su hábitat natural.

Santuario de Otún Quimbaya, Colombia-2

Ese mismo día nos encaminamos a Salento. En este famoso pueblo súper-turístico nos reencontramos con John y Paula (OurBiggerPicture). “Viejos” amigos con quienes hemos ido compartiendo experiencias desde Costa Rica. Y ahora, tuvimos la oportunidad de convivir durante un par de días, incluyendo una cena de Super Bowl (final de fútbol americano) en la cual sólo John estaba realmente interesado y Carlos le seguía el juego, para todos los demás, era una fantástica excusa para pasar tiempo juntos.

Salento, Colombia-1

Y de Salento al tan esperado Valle del Cocora. Un paisaje surrealista de montañas de pastoreo y potreros con enormes Palmas de Cera de hasta 60-80 metros de altura. Durante el recorrido de 5 horas (sin guía) el camino pasa entre terrenos privados de pastizales para ganado, a pleno sol, entre algunos ríos y finalmente, entre las gigantes palmas de cera.

Valle del Cocora, Colombia-26

Sin embargo, muchos se refieren al Valle del Cocora como un “cementerio de palmas” o “ecosistema muerto”. Y es que, como decíamos anteriormente, es un paisaje modificado por el hombre para el pastoreo y el bosque nativo (como el de Otún Quimbaya) que ofrece las condiciones de sombra y humedad que necesitan las pequeñas palmas de cera para crecer, ya no existe. Por ello, sólo se observan palmas adultas y palmas muertas en el suelo. Por bonito y surrealista que sea este paisaje, está condenado a desaparecer.

Algo todavía más triste si tenemos en cuenta que la Palma de Cera es una especie en peligro de extinción debido la transformación de los bosques nativos en pastizales y potreros, así como el hecho que durante mucho tiempo se utilizó el cogollo de las palmas (la hoja tierna central de las palmas bebés) para las celebraciones de Semana Santa; al cortar esta hoja, el corazón de las palmas bebés queda susceptible a infecciones por hongos que, finalmente, las matan. Por suerte, parece ser que esta práctica ya no se lleva a cabo.

 

Datos prácticos:

  • Hacienda Guayabal: en el corazón del eje cafetero, es muy bonito lugar para acampar, pero caro. Acababan de subir el precio de 20 a 22000 COP por persona, así que no duramos mucho allí. También ofrecen tours por la finca por 30000 COP por persona.
  • Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya. Precio del guía: 3000 por persona (1 dólar). Tienen alojamiento en cabañas pero no permiten acampar cerca del centro de visitantes, sin embargo, pudimos acampar gratis dentro de la reserva siguiendo el camino de tierra.
  • Salento: Después de la insistencia de John y Paula acampamos en La Serrana Hostel, un bonito lugar a 15 min caminando del centro de Salento. Todo bien, ¡hasta que a media ducha se acabó el agua! Precio 20000 COP por persona con desayuno incluido. (Por lo del agua nos hicieron un pequeño descuento).
  • Valle del Cocora: El Valle del Cocora no es un parque, sino un camino que pasa entre terrenos privados, por lo tanto, no tiene costo, ni guías oficiales ni ningún tipo de información. Por ello fue interesante la explicación de la guía del Santuraio Otún Quimbaya. En el Valle del Cocora acampamos en el restaurante/camping de Donde JuanB. En teoría son 18000 por persona por noche. Nos quedamos dos noches y la segunda salió gratis porque después de intentar pagar dos veces, nos dijeron que vendrían a cobrarnos ellos cuando tuvieran menos trabajo y ¡nunca vinieron! El restaurante está muy concurrido durante el día, pero es tranquilo por la noche y las vistas del valle desde el camping son espectaculares.