Jardín Botánico Lancetilla

A Honduras entramos entendidos de no esperar mucho a cambio, no teníamos ninguna expectativa, simplemente nos parecía un camino para llegar a otro punto… ¡Vaya sorpresa! El viaje dentro de este país nos deparaba unas cuantas sorpresas y lecciones como la del Jardín Botánico Lancetilla que se encuentra a tocar de la ciudad de Tela, en la costa del Caribe de Honduras.

Este Jardín (palabra que me encanta, ya que evoca recuerdos de alegría y juegos de mi infancia) es uno de los lugares de Honduras donde además de increíble vegetación y abundantes aves (es considerado uno de los mejores lugares de Centroamérica para observar aves), nos topamos con parte de la triste historia de este país y de Latino América, en general.

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Pues este bello lugar formó parte de lo que en aquel entonces era el laboratorio de pruebas de la United Fruit Company ya que el valle de Lancetilla fue considerado el más idóneo en cuanto a diferentes tipos de suelos y variedad de micro-climas, para instalar una base de investigación para el estudio de las enfermedades del banano y analizar los métodos más viables para cultivar otras plantas de frutas tropicales. Actualmente, el lugar forma parte de la Asociación Internacional de Jardines Botánicos para la Conservación (BGCI, según sus siglas en inglés) y realiza trabajos para la Agenda Internacional para la Conservación en los Jardines Botánicos.

La Wikipedia define la United Fruit Company (UFC) como:

La frutera o el Pulpo, era una firma comercial multinacional estadounidense, fundada en 1899 que producía y comercializaba frutas tropicales (principalmente banano) cultivados en América Latina, y que se convirtió en una fuerza política y económica determinante en muchos países de dicha región durante el siglo XX, influyendo decisivamente sobre gobiernos y partidos para mantener sus operaciones con el mayor margen posible de ganancias, al extremo de auspiciar golpes de estado y sobornar políticos. Esta empresa es conocida por una disputa en el territorio de Colombia llamada la Masacre de las Bananeras en el año 1928. Tras su quiebra en la década de 1970, se reorganizó como «Chiquita Brands International».

Y Eduardo Galeano, escritor uruguayo fallecido recientemente, le daba gran protagonismo a esta compañía en varios de sus libros. Para muestra un botón:

El Corán menciona al plátano entre los árboles del paraíso, pero la bananización de Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador permite sospechar que se trata de un árbol del infierno. (fragmento de Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano).

Pues bien, desde Panamá hasta México la presencia de EE.UU. ha sido siempre clara (al menos para mí) a tal punto que para los años 50 corría un dicho, en Honduras, que decía: «una mula cuesta más que un diputado». Y es que en toda Centroamérica los embajadores de Estados Unidos presiden más que los presidentes. Lo que representó la crisis del 1929 y el crack de la bolsa de NY en los países centroamericanos fue fatal, si allá pasó como una fuerte pulmonía aquí, simplemente, lo hizo todo añicos… a tal punto que hasta el día de hoy, casi un siglo después, se puede ver lo difícil que ha sido para este país. Después de la formación de la constitución de 1982, Honduras perecía que dejaba atrás esos famosos golpes de estado y dictadores. Lamentablemente, no fue así; ¿Alguien se acuerda del presidente Zelaya? ¿Sí? ¿No? Pues aquí dejo un enlace para el que quiera refrescar la memoria: https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Zelaya

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Datos prácticos:

  • La mejor hora para la observación de aves en el Jardín Botánico Lancetilla fue por la tarde: pudimos ver tucanes, tucancillos, oropéndolas, tordos de ojo rojo, trogones, colibrís y más; y durante la mañana siguiente pudimos gozar de una buena caminata por los caminos del jardín rodeado de una inmensa variedad de árboles, los cuales están clasificados y muchos de ellos son frutales, por lo que pudimos gozar de sus olores y coloridos tonos que adquieren durante la floración.
  • El coste de entrada al Jardín es de $8 dólares/persona (para extranjeros) y para acampar no tienen un precio fijo; nosotros le comentamos al responsable de la caseta de entrada que queríamos acampar, él nos permitió paso libre hasta las oficinas (4km aprox. de terracería) y nos dijo que nos arregláramos con ellos. Una vez allí, solo nos cobraron una entrada (8 dólares) y nada por acampar. No cuentan con ducha pero cerca hay pozas de agua en donde nos dimos un buen chapuzón y durante la noche estacionamos enfrente de las oficinas y utilizamos uno de sus enchufes para disponer de electricidad.

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