Panamá

Panamá el país de las prisas de los viajeros.

Después de haber pasado casi 3 meses de tranquilidad en Costa Rica, llegamos a nuestra inevitable cita con Panamá. Aunque deseábamos descubrir este país, nos sucedió lo que a la mayoría de viajeros: lo atravesamos a toda prisa en dirección Ciudad de Panamá para iniciar los trámites del cruce a Colombia ya que desde la distancia siempre tuvimos la sensación de que resultaba poco eficiente intentarlo por correo o teléfono, necesitábamos hablar con alguien que nos informara de primera mano acerca de los costos y procedimientos de tan conflictivo cruce.

Además, los falsos rumores del inicio de temporada del supuesto Ferryxpress nos alentó a llegar lo más pronto posible a la caótica y contaminada Ciudad de Panamá.

Sin embargo, todo esto no evitó que pasáramos algunos días en un par de lugares que vale la pena mencionar. Entramos a Panamá por la frontera cercana a Bocas del Toro, una zona de belleza exquisita, repleta de vida, de flora y fauna, y comunidades indígenas. En el tramo que recorrimos desde Almirante a Cangilones de Gualaca pudimos observar todo tipo de aves y, en dos ocasiones, perezosos intentando cruzar la carretera, para los cuales nos bajamos de la kombi para detener el tráfico e, incluso, a uno de ellos le ayudamos con una rama. De esta manera lo logramos alejar del peligro. Contrario a lo que pudiéramos pensar no observamos ningún animal muerto en la carretera durante este trayecto.

Las comunidades indígenas de esta zona nos resultaron un poco inaccesibles por el tipo de vehículo en el que viajamos pero en el primer pueblo que pudimos paramos con la excusa de tomarnos un refresco en su tiendita. Curiosamente, las mujeres corrieron a esconderse mientras que los hombres del pueblo se acercaron con amigable curiosidad a charlar con nosotros. Ante sus ojos nosotros parecíamos de otro planeta ¿Viajan con 3 gatos rumbo a Sudamérica? ¿Por qué? La respuesta era ¡Porque no!

Llegamos por la tarde a Cangilones de Gualaca, una sección del río Estí en el que el paso milenario de las aguas ha erosionado poco a poco el manto rocoso hasta crear un cañón de formas caprichosas por donde corren aguas cristalinas que nos sirvieron como baño de lujo por la mañana. Allí coincidimos con otros viajeros y pasamos una noche tranquila.

Atrás quedaron dos lugares sin visitar por nuestras ansias de llegar a la capital y por el costo que representaban: Bocas del Toro y el Volcán Barú. Quizás hubiésemos visitado Bocas del Toro si no hubiera coincidido en días festivos (y de mucha afluencia de gente). En cambio, el volcán quedaba alejado de nuestra urgente ruta hacia la capital. Sin embargo, decidimos recorrer la costa del pacífico el estilo Xino-Xano (sin prisa pero sin pausa) y, de esta manera, pudimos conocer la bella Playa las Lajas para después pasar por Playa Santa Clara, muy concurrida los fines de semana por su cercanía a la capital.

De los 23 días que pasamos en Panamá, 13 los pasamos en la capital: 10 días acampados con varios viajeros en la tranquila zona del Club de Yates Balboa donde pudimos intercambiar experiencias con viajeros de todas partes. Sin lugar a dudas este lugar fue nuestro vecindario/hogar durante estos 10 ajetreados días de trámites. Los otros 3 días en la capital los pasamos en el Hostal Mamallena, donde tuvimos la oportunidad de conocer a Karla, Lalo y Carlos, otros viajeros mexicanos de fascinantes ideas.

Nuestra última visita en Panamá fueron las paradisíacas Islas San Blas a bordo del velero que nos llevó a Colombia y de las cuales ya hemos hablado en este otro post.

Panamá-13

Datos prácticos:

  • En Almirante nos dejaron pasar amablemente la noche en la estación de bomberos. Pudimos utilizar su baño y nos ofrecieron generosamente también utilizar su cocina y corriente eléctrica, aunque no nos hizo falta.
  • Cangilones de Gualaca fue el segundo lugar donde acampamos y bien valía la pena pasar más de 1 sola noche, llegamos en día festivo a este encantador lugar a lado del río el cual estaba un poco lleno de gente pero al día siguiente por la mañana muy temprano pudimos disfrutarlo a solas.
  • Los siguientes camping fueron cerca de la costa, lamentablemente, carecían de internet y la electricidad si la querías te la cobran a parte, realmente no están preparados para recibir overlanders en vehículos y por lo general son caros +$10/día
  • En panamá Ciudad a lado del club de Yates Balboa es el lugar donde varios viajeros se reúnen y hacen comunidad mientras arreglamos y agendamos los permisos necesarios para poder hacer el cruce, para nosotros resulto ser uno de los más bellos lugares de Panamá, no en sí por el paisaje sino por la compañía.
  • Hostal Mamallena: hay uno en Panamá City y otro en Cartagena. Aceptaron que tuviéramos los gatos en las habitaciones dobles sin problema. Por ello (gracias al consejo de otros viajeros que también viajan con una gatita) escogimos este hostal.
  • En ambas ciudades el hostal cuesta 33 usd/habitación doble. El de Cartagena está mucho mejor que el de Panamá porque en Cartagena tienes baño en la habitación y aire acondicionado 24h. Ambos tienen cocina y desayuno incluido.

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